2008/07/04

Energía solar a gran escala o "no debíamos ser tan tontos entonces"

A raíz de una noticia de Barrapunto he ido a caer en la web de Abengoa Solar para ver los tipos de instalaciones que tienen. Me he quedado con una sensación extraña cuando he visto sus heliostatos parabólicos, orientables al sol, y provistos (en los prototipos) de motores Stirling. Se trata sólo de uno de los varios modelos de obtención sobre los que trabajan, pero me trae buenos recuerdos de mi último verano con vacaciones completas: tras 2º de bachillerato en 1999.

En aquellos tiempos un grupo de aguerridos estudiantes soplagaitas, a los que nos gusta más la ciencia que comer con los dedos, nos apuntamos a un concurso organizado por el colegio de licenciados en FyL y en Ciencias. El nombre del concurso era "Jóvenes Investigadores hacia el año 2000", que quedaba como muy futurista aun cuando restaba menos de un año para llegar a la citada fecha.

El caso es que para este evento nos decantamos por hacer un estudio del estado del arte del aprovechamiento de la energía solar y a partir de él definir y construir un prototipo de aparataje simple, barato y que reciclase materiales además de ¡producir energía útil! Así nació el Proyecto Helianto.

El caso es que durante ese último verano con unas vacaciones comme il faut conseguimos entre profesores-tutores e imberbes estudiantes construir un "parato" que busca la fuente de mayor energía, se orienta hacia ella, y concentra la luz que recibe en un punto; en aquel momento, por diversos motivos, nos limitamos a colocar un intercambiador de calor (una espiral de cobre negro, para entendernos) que ya nos permitía evaluar la cantidad de energía aprovechada. Un verano curioso aquel en materia solar, ya que se produjo el último eclipse total de sol visible en el hemisferio norte ese milenio; también participé de ese acontecimiento yendo hasta la zona de máxima ocultación, pero esa es otra historia.

Es probable que, de no ser por nuestra intención de reciclar materiales de forma simple, hubiesemos probado a colocar algún otro tipo de receptor de energía; sin ir más lejos un motor Stirling que ya habíamos visto en funcionamiento en la Escuela Politécnica adyacente a nuestro instituo. Si se hubiese dado el caso habríamos diseñado y construido en poco tiempo, hace casi una década, un equivalente barato de lo que hoy día presenta como explotable un gran grupo empresarial. Espero que lo lleven a ejecución y que los resultados sean satisfactorios. Eso me demostraría que no éramos tan tontos en aquella época.

Por cierto, aquel año ganamos el primer premio nacional con ese proyecto.

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