2008/09/11

España, como una gallina sin cabeza

Este país en el que vivo es la caña, el no va más. Bueno, dejaré el no-va-más para otro momento porque uno nunca deja de sorprenderse.

El caso es que estamos en una crisis jodida, que hasta hace unos días no era crisis ni ná, sino un mal dia que lo tiene cualquiera. Ahora que realmente están empezando a llover guantazos uno esperaría que los responsables "pensantes" del país subieran las defensas, para intentar no comerse más yoyas. Sin embargo y para no preocupar a su público, el Gobierno se limita a decir que la cosa no está tan mal mientras los dientes empiezan a saltarse de las mandíbulas; cuando empieza a doler de verdad, una aspirina y listos, ¿para qué protegerse de una nimiedad?
El entrenador saliente, con el que se ganaron varios títulos a fuerza de esteroides y otras porquerías, no para de decir al actual gobierno-entrenador que haga algo. No recuerda que si lo echaron fue porque la salud del país-luchador empezó a resentirse.

Es una lástima que, quien debería saber cómo comportarse en cualquier situación del combate, esté más preocupado en pegarse de tortas con otro entrenador que en intentar que su pupilo quede sonado. Si aun estamos en pie es por haber cogido algo de peso últimamente y porque de momento resisten los actos reflejos.

Como bien he oído: "El papel de la oposición es criticar al gobierno. (cierto es que en mi opinión la crítica está siendo excepcionalmente constructiva y generalmente destructiva). Pero el papel del gobierno NO es criticar a la oposición. Y se están limitando a eso."

Mientras esto ocurre, la descordinación y los cambios de sentido sin sentido se suceden sin cesar. Por ejemplo. Espe Aguirre ha sido de las defensoras del crucifijo en las aulas; sin embargo defiende ahora al mismo tiempo que la escuela no es lugar para transmitir valores morales. O bien la doctrina religiosa está exenta de valores morales o bien los tiene y debe ser eliminada de los centros educativos. Yo creo que podríamos coger la segunda opción y cepillarnos el concordato con el Vaticano de un plumazo.
Otro al que Santa Lucía debería conservar la vista es Rajoy. Ahora se da cuenta de que hay muchos españoles buscando trabajo fuera del país; ahora que no está su partido en el gobierno, justamente. Sólo destacan los curritos, los trabajadores no especializados, el voto fácil. A los ingenieros que nos den por saco y a seguir emigrando a millares como lleva años ocurriendo, fuera de una España con salarios irrisorios, con cargas de trabajo superiores al resto de la ¿Unión? Europea, sin reconocimiento social alguno. Además, de lo que no se da cuenta ese paisano, Rajoy, es que esos desempleados extranjeros son los que sustentaron el crecimiento del país antes y después del gobierno del PP; ese crecimiento del que tanto se enorgullece como si él hubiera sido su artífice, y no los vaivenes de la economía (igual que hicieron los sociatas).

En fin. Todo esto y mucho más es típico de este pais.
En vez de empujar todos en la misma dirección para mantenernos a flote y aparcar diferencias hasta un momento de calma parece que el pueblo prefiere acuchillar al contrario mientras ambos se ahogan. Es un problema endémico de falta de cerebro y exceso de bilis.

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