2006/06/16

Obligado a pecar

Hoy me han obligado a hacer el MAL.

Y me refiero un mal con mayúsculas puesto que es un mal grande, que no sólo me afecta a mí o a quien tengo cerca.

Hoy mi jefe me ha obligado a arrojar chatarra electrónica súmamente contaminante a un contenedor que será vaciado en algún vertedero de los pueblos de alrededor sin preocuparse del contenido (supongo). Puede que intenten recuperar la chatarra metálica más grande, pero los componentes electrónicos estoy seguro de que se quedarán igual que ahora: sumergidos en el agua de lluvia esperando a corromperse.

Los lixiviados que salgan da ahí la van a montar parda. Contaminarán acuíferos, fauna y flora.
Si el plomo y el fósforo no matan a nadie vamos bien. Veremos qué ocurre con el cadmio.

Después de dedicar un blog al reciclaje de este tipo de chatarra, aquí me veis; una vez más la cobardía y el miedo a perder el trabajo hacen su labor.

Durante el último año y medio he cometido algunos de los errores más grandes de mi vida.
Éste es simplemente uno más, aunque en un área en la que siempre me he caracterizado por un cuidado bastante escrupuloso. Al fin, no quedará un área en la que sentirme persona; ni como marido, ni como yerno, ni como hermano, ni como amigo, ni como informático ni como alguien con respeto por el mundo que lo acoje.

Al fin, eso de "me han obligado" es una pobre disculpa para ocultar mi propia flaqueza tras la inconsciencia de otros. Aún así, espero que el Seprona dé caña a todo aquel que lo merezca.

Por cierto, estas fotos muestran parte de la fechoría de hoy. Fueron sacadas con un móvil en medio de la faena.

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