2006/11/30

To data or not to data, that is the question

Una vez más me encuentro en medio de un pitote relacionado con la conservación de datos.

Cuando ves las noticias, la publicidad, artículos, etc. ves que las amenazas de intrusiones, virus, juankers y ese tipo de hierbas malvadas son las que forman la inhóspita selva en la que viven nuestros datos. Siempre hay una mano negra con aviesas intenciones amenazando nuestra seguridad y sentimos que ahi residen esencialmente nuestros problemas de seguridad.

Yo veo otras amenazas, que suelen ser mucho más habituales y peligrosas, y menos después de haber compartido aula con Abilio de Oliveira Neto, especializado en la materia. Espero hacerme con una copia de su proyecto de fin de carrera.

El detonante de esta entrada ha sido una copia de seguridad en CD que ya estaba degradada por el paso del tiempo; unos 5 años. Conozco muchísima gente y varias empresas que han almacenado su trabajo de muchos años en soportes que han resultado tener una vida muy corta. Casi todos hemos renegado de los disquetes porque cascaban, eran lentos, hay que mantenerlos lejos de imanes ... pero ahi están. Aun consigo leer sin problemas los que guardo desde finales de los años 80. Qué decir de las cintas, esas al usuario común le parecen sacadas de antiguas películas en las que los ordenadores tenian lucecitas por todas partes y ocupaban salas enormes; siguen siendo el método más fiable de almacenamiento masivo.

¿Qué podemos utilizar para almacenar datos de forma confiable?
¿Cómo hay que hacerlo?
¿Cuando podemos estar razonablemente seguros de que hemos escogido una buena opción?

Tenemos que pensar en la tecnología empleada.

  • ¿Cuánto tiempo lleva en el mercado? ¿Qué base de clientes tiene?
  • ¿Cómo es de sensible? Ej: Iomega Zip y "el click de la muerte"
  • ¿Se trata de un estándar ampliamente adoptado o de un producto más de un único fabricante? Ej: Iomega Zip como poco adoptado.
  • ¿Existen tecnologías sucesoras? ¿Que la desbancarán? ¿Que ampliarán?
  • Precio. En ocasiones es importante.
Debemos pensar en el objetivo que perseguimos.
  • Inmediatez y velocidad de recuperación de la información.
  • Longevidad de los datos. No siempre tendrán que durar siglos. En ocasiones sí.
  • ¿Queremos una protección razonable o a prueba de bombas?
  • Quién debe y quién no tener acceso a los datos.
Hay que tener en cuenta las condiciones en las que nos encontramos.
  • ¿Qué riesgos tenemos? Externos, internos, ambientales ...
  • Consecuencias de la pérdida o fuga de datos. Todo tipo: económicas, legislativas, continuidad en nuestras labores, prestigio, etc.
  • Emplazamiento físico, nuestro y de los datos.
  • Habilidades y capacitación del personal.
  • Presupuesto.
Hay muchísimas más cosas que ver, pero sólo con estas ya hay para darle vueltas a la cabeza un buen rato. Espero que mi amigo Félix (cuando llegues al cieeeeeloooo...) me cuente un día lo que sabe de copias de seguridad y entre unos y otros escribir un manual que nos venga bien como referencia a todos.

Y tu ¿cómo proteges tus datos?

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